
San Jorge: testigo que rompió el silencio seis años después llevó a prisión a acusado por el femicidio de Florencia Gómez
Un baqueano aseguró que presenció el ataque cuando cazaba perdices en un campo de San Jorge.
La declaración de un testigo que aseguró haber visto cómo dos hombres mataron a la militante María Florencia Gómez Pouillastrou en las afueras de San Jorge fue la principal evidencia que presentó el fiscal Omar de Pedro para imputar como coautor de ese crimen a Adrián "Gordo" Lucero (30) tras casi seis años de misterio e investigación.
Este miércoles, en los Tribunales de San Jorge, el fiscal llevó a audiencia imputativa a uno de los hombres que aquel espectador del horror reconoció: Lucero, un sanjorgense vinculado al delito que actualmente se encuentra detenido en el penal santafesino de Las Flores por una causa de amenazas, cuya condena está pronto a vencer. El juez Pablo Ruiz Staiger convalidó los dichos del testigo reservado, que fueron cotejados con evidencia objetiva, y así le dictó al imputado prisión preventiva mientras avanza la investigación.
El caso de Flor Gómez, militante comunista y feminista de San Jorge, se volvió, con el correr de los años, uno de los enigmas policiales de la provincia de Santa Fe. El 12 de octubre de 2020, la mujer de 35 años, madre de dos hijos, salió a caminar por las afueras de la ciudad y terminó golpeada a culatazos y rematada con el impacto de una piedra de gran tamaño detrás de un cañaveral. Un crimen cometido a 1300 metros del casco urbano, sin cámaras de vigilancia cerca ni aparentes testigos.
Por años, la investigación se mantuvo hermética, pero sin resultados que condujeran a detenciones ni mucho menos a hipotetizar sobre un móvil. Los fiscales Carlos Zoppegni, primero, y luego su par De Pedro, asistidos por la querella y el entorno de la víctima, llevaron adelante una investigación en la que se recolectaron nada menos que 50 muestras de ADN de distintas personas para cotejarlas con lo hallado en la escena.
Días atrás, el fiscal hizo pública una información que fue un cimbronazo para la comunidad. Anunció que llevaría a audiencia imputativa a Lucero, el Gordo, un hombre que años atrás purgó una condena por venta de drogas dictada por la Justicia de Córdoba y que había salido de prisión el 19 de agosto de 2020, semanas antes del crimen de Florencia. Con el correr de los años, Lucero sumó otra causa penal por amenazas, que lo tiene tras las rejas en el penal de Las Flores, pero la condena, de dos años, está pronta a vencer.
De Pedro dijo en conferencia de prensa que el testigo reservado es un hombre que aquella tarde se encontraba cazando perdices en el campo y que, sorpresiva y aleatoriamente, se topó con la secuencia criminal. Ya en 2026 venció el temor y, llevado por el peso que cargaba en su conciencia, le acercó un papel a De Pedro donde detalló su intención de declarar sin estar motivado por la recompensa vigente, que, por el momento, no decidió cobrar. Su relato fue preciso y creíble, y conocía detalles de la mecánica de la muerte a los que sólo accedió un círculo cerrado y los forenses.
Este miércoles, el fiscal sostuvo que Lucero actuó junto a otro hombre, aún no identificado, conforme a un plan previo: interceptó a la víctima, amenazándola con un arma de fuego, mientras su cómplice salía de un cañaveral donde estaban escondidos. Ambos le pegaron en la cara, y Lucero utilizó la culata del arma para golpearla reiteradamente en la frente con el fin de reducirla.
Luego, según la atribución delictiva, el hoy imputado apuntó a la mujer con el arma mientras el otro sujeto la arrastró hacia el interior del cañaveral y la golpeó en la parte posterior de la cabeza con una piedra de gran tamaño, provocándole la muerte inmediata, publicó la periodista Ornella Pazzi en El Litoral.
El testigo dijo que Lucero llevaba una camiseta amarilla del club La Emilia. Lo conocía y sabía que tenía antecedentes penales.

Además de la identidad de uno de los agresores, el testigo reservado detalló el ataque, recordó que Florencia les gritó que tenía hijas y que su marido era policía, y que uno de los agresores dijo: "No te preocupes por las nenas, que van a estar mejor con el papá".
Por último, el testigo aportó que los femicidas huyeron en una motocicleta de 110 cc de color negro, descartando algo en un campo a 300 metros del lugar. Allí fueron secuestrados por la Policía el celular de la víctima y la piedra que habrían utilizado para asesinarla.
Entre los elementos que corroboran la declaración del testigo se encuentran registros fílmicos en los que se observa ingresando por calle Nottebohn, rato antes, una bicicleta y una moto con dos personas que serían el testigo y los agresores; el informe de autopsia de Florencia, coincidente con la versión del testigo, y el recorrido de la víctima según el GPS del celular.
"A raíz de muchos datos que ya teníamos en la causa, se corroboran los datos que, en general, no podría tener otra persona. Es decir, lo que nos convenció a nosotros, y evidentemente también convenció al juez, es que ese testimonio era un testimonio creíble, razonable", dijo De Pedro en conferencia de prensa.
Para el fiscal, el crimen de Florencia fue un encargo. "Es una línea seria a investigar, pero no podemos adelantar más porque sería aventurado", dijo.
Rosario 3