
«En el Barro» llegó a Netflix
Con guiños a “El Marginal”, la nueva serie de Sebastián Ortega se centra en mujeres privadas de su libertad.
Después del éxito de “El Marginal”, el universo carcelario de Sebastián Ortega se expande con “En el Barro”. Este spin-off se centra en un grupo de mujeres sin antecedentes que se enfrentan a la negligencia y crudeza del encierro. Los ocho episodios protagonizados por Valentina Zenere, Ana Garibaldi, Lorena Vega y Rita Cortese ya se encuentran disponibles en Netflix.
“Es una serie nueva, con personajes nuevos, hay pequeños guiños que aparecen, pero no son un estorbo para la gente que no vio ‘El Marginal’”, cuenta Sebastián Ortega en una conferencia de prensa de la que participó Ámbito. La llave que le da apertura a esta nueva historia es Gladys Guerra “la Borges” (Ana Garibaldi), viuda de Mario Borges (Claudio Rissi), uno de los recordados protagonistas de la serie primaria.
Después de escapar de sus delitos, “la Borges” cae presa junto a un grupo de mujeres que por diferentes razones terminan en el mismo lugar: “La Quebrada”, una cárcel femenina manejada por una oscura y corrupta Rita Cortese. Sin embargo, antes de llegar a su destino viven una situación límite que las unirá para siempre. «En el Barro» retrata la transformación de estas detenidas que deberán enfrentar la vida en prisión frente a distintas adversidades. Sin buscarlo, se convertirán en “las embarradas”.
Las mujeres de “En el Barro”
“Nunca hay que juzgar a tu personaje, si lo hacés, no lo podés interpretar”, afirma Valentina Zenere, quien le pone la piel a Marina Delorsi, una joven acusada de matar a su novio. Apenas llega a “La Quebrada”, se apoya en Gladys, al igual que las otras integrantes de “las embarradas”: Yael (Carolina Ramírez), una madre presa por narcotráfico, Solita (Camila Peralta), una ladrona, y Olga Giuliani (Erika de Sautu Riestra), una cirujana plástica implicada en un caso de mala praxis.
Sin embargo, lentamente cada una toma las riendas de su propio camino. Algo que también se convierte en una desventaja porque si entre ellas se pelean, las devoran los de afuera. Estos lazos femeninos están construidos desde la maternidad y sororidad, pero también se quiebran fácilmente debido a su fragilidad. Los códigos se rompen, los puñales en la espalda te agarran por sorpresa y bajar la guardia no es una opción.
“Son los mismos grises con los que convivimos en la vida, nadie es del todo bueno y nadie es del todo malo. Es muy poca la gente que está 100% en una banda. En este caso, los grises están muy a la vista y creo que a medida que corren los capítulos podemos entender un poco más la psicología de los personajes”, explica Ortega. La actriz Lorena Vega, quien interpreta a “La Zurda”, el cerebro de un sector carcelario poderoso, coincide con esto: “Tiene claros y oscuros, está en una situación de encierro, no digo que ‘La Zurda’ siempre esté en lo correcto, pero la banco bastante”.
Los matices también se encuentran entre las rejas de “La Quebrada»: hay desde líderes carcelarios hasta presas que negocian con las autoridades. Además, cuenta con el debut actoral de María Becerra y de Alejandra “Locomotora” Oliveras, quien falleció el pasado 28 de julio. El primer episodio está dedicado a ella.
“Trajo una energía y una alegría que era contagiosa. Grabamos con condiciones complejas porque hacía muchísimo frío y ella llegaba y empezaba a generar todo tipo de ejercicios, las hacía entrar en calor y eso no solamente ayudaba a combatir el frío, sino también al espíritu”, cuenta Ortega sobre cómo fue trabajar con la “Locomotora”, quien interpreta a una fiel mano derecha de una líder carcelaria. “Me hubiera encantado que se hubiese visto”, agrega Ana Garibaldi, quien compartió escenas con su personaje.
“En el Barro”: la realidad de las cárceles femeninas
“Descubrimos un mundo totalmente diferente, donde se maneja otro tipo de sensibilidad, donde las herramientas de supervivencia son otras”, cuenta Ortega, quien se encargó de visitar penales femeninos y conversar con mujeres privadas de su libertad para poder retratar este universo.
Mientras que cada una tiene que enfrentar su realidad: desde demostrar su inocencia hasta no ganarse más enemigas, salen a la luz las diferentes negligencias del sistema carcelario femenino. “En el Barro” toca temáticas de las que se habla poco y quedan encerradas con las presas. Por ejemplo, una de las protagonistas se propone criar a su hija en “La Quebrada”, ya que esta prisión cuenta con un sector de “Familias”. Sin embargo, solo puede estar con ella hasta que cumpla 5 años, ¿después quién la cuida? ¿En manos de quién queda? Acá sobran preguntas y faltan respuestas.